Todos los padres ilusionamos un futuro triunfante para nuestros hijos, sin embargo, solo Dios Misericordioso sabe cuál a de ser este, solo nos queda con cariño y ternura enseñarles con ejemplo valores, a estudiar y trabajar; y con amor, mucho amor y dedicación, proveerles de todos los medios a nuestro alcance para que tengan con sus medios una vida feliz, prospera y exitosa en lo que ellos con bien decidan.